
de las oscuras aguas de un mar revuelto, me levanto implacable cual diosa de ébano, dispuesta a ejecutar marineros, disfrazados de piratas, en una noche negra, sin luna de plata, q asustada por los rayos feroces de una rabiosa tormenta, plagada de agua sucia,q cae como filosas flechas acechando a quien se atreva a entrometerse en mi paso, lento, y pausado, se ven dos luceros, q iluminan mi camino, son mis ojos furiosos, buscando la presa, fácil, de emociones intensas, q no traspasa mi dura piel,mancillada tras los años de cansancio y derrota, de ilusiones pisoteadas, por falsos emisarios del mal llamado amor q hoy se esconde cobarde bajo una piedra agujereada en el fondo del salado mar de donde mis pasos se alejan para no volver jamas

